Si bien la crisis y la reciente recesión económica obligan a las empresas a recortar gastos, lo cual incluye - naturalmente - las comidas de negocios, no debe desestimarse su importancia a la hora se servir de punto final a una negociación exitosa, a la firma de un acuerdo comercial, o al inicio de negociaciones encaminadas a tales fines.
En este contexto, si antes la tendencia era hacia el derroche, el lujo y la ostentación, ahora ocurre todo lo contrario: las comidas de negocios siguen cumpliendo las funciones antes comentadas, pero el control del gasto ha impuesto, de una forma consensuada y unánime, bajar el nivel de forma que lo que antes de veía como algo usual y necesario, ahora se convierte en una obscenidad, y lo que antes era motivo de halago ahora se convierte en crítica.
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